viernes, 16 de julio de 2010

CAMINO A LA GLORIA














Este año se celebra el segundo Año Jacobeo del siglo XXI es por ello por lo que he elegido este tema para crear una entrada.
Los motivos para visitar y hacer el Camino de Santiago son muy variados, habrá quien lo haga para estudiar su patrimonio artístico; quien le guste contemplar los diferentes paisajes; quien se deleite con su magnifica gastronomía; quien le guste practicar deporte; quien acuda a descubrir su vida cultural y por supuesto quien se congrege por motivos espirituales a la que se considerada la tercera ciudad de la cristiandad después de Roma y Jerusalén.
En el siglo XII con las bulas papales se consolidó el camino que llevaba a los fieles a visitar el enterramiento de Santiago el Mayor. Según la tradición, sus discípulos trajeron su cuerpo desde Palestina, desembarcaron en Padrón y le llevaron asta el monte Libredón, donde le enterraron en un arca de piedra. Pasaron caso 800 años hasta que un ermitaño llamado Pelayo divisó unas estrellas en el cielo (supuestamente de ahí viene el nombre de Compostela, de campus stellae) que indicaban el lugar donde estaba enterradi¡o el santo. Sobre él, el rey asturiano Alfonso II decidió levantar un templo (anterior a la actual Catedral) y en torno a él, en 830, se funda la ciudad.
Doce siglos después, Santiago sigue recibiendo con los brazos abiertos a los peregrinos que en los dias anteriores han recorrido los últimos tramos del Camino. Desde lo alto del monte do Gozo (recibe su nombre de la alegría que provoca estar a punto de llegar) las esculturas monumentales de dos peregrinos indican el camino y apuntan con su dedo hacia la catedral.
Se puede visitar Santiago sobre raíles y a la medida a bordo de un tren de época, gracias al Expreso de la Robla y al Transcantábrico.
La cercana presencia del Atlántico hace difícil no disfrutar de su magnífica gastronomía como la calidad de los mariscos, el exquisito pulpo preparado con aceite, sal y pimentón, los pimientos de Padrón, los grelos, los cachelos y el queso de tetilla. Si además todo ello lo riegas con una albariño o ribero y concluyes la comida con la tarta de Santiago, ¿qué decirte? ¡que no solo de pan vive el hombre!
Una vez llegado a meta hay que visitar el convento de San Domingos de Bonaval donde se halla el Museo do Pobo Galego sobre las tradiciones de los gallegos, desde la pesca hasta la música de los gaiteros.
La Plaza de Cervantes que es uno de los puntos neurálgicos de Santiago, unos metros más adelante se ubica la iglesia del monasterio de San Martiño Pinario, el segundo más grande de España tras el de El Escorial.
La Plaza del Obradoiro lugar de visita obligada en Santiago, en el cento de esta plaza, hay una pequeña placa que recuerda que es el kilómetro cero del Camino de Santiago.
La Catedral es el edificio que atrae la mayor atención, de estilo románico. En el altar, los peregrinos se acercan hasta el baldaquino de Domingo de Andrade, donde se encuentra la estatua sosegada de Santiago Apóstol, a la que según manda la tradición, cuando se termina el Camino hay que abrazar. También cabe resaltar el famoso baile del botafumeiro durante la misa del peregrino que se celebra al mediodía, llega a alcanzar casi los 70 kilómetros por hora.
Hay otras tres plaas que rodean la catedral como son la plaza de la Inmaculada, la de Platerías y la Quintana.

1 comentario:

crps León dijo...

Me gustaría hacer el camino de Santiago, cuando esté un poco mejor lo haré