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jueves, 6 de mayo de 2010

LA CATEDRAL



CATEDRAL SANTA MARIA DE LA REGLA

La catedral de Leon es de las catedrales góticas más grandes del mundo y data del siglo XIII.
Se construye sobre la antigua Catedral románica, que a su vez ocupaba los solares del palacio de ORDOÑO II y las termas romanas. Comienza su construcción hacia el año 1205, está inspirada en la catedral francesa de Reims.
Es de resañar sus vidrieras conocidas mundialmente por su gran belleza, diversidad de temas religiosos y estado de conservación, ocupan 1775 metros cuadrados de superficie, un total de 134 ventanales y 3 rosetones.

Me gustaria resaltar como anécdota la leyenda del “TOPO”.
Sobre la puerta de San Juan, por el interior, cuelga un pellejo, a modo de quilla, que la tradición leonesa ha identificado siempre como un "topo maligno". Él minaba el subsuelo durante la noche, cuando los canteros dormían, convirtiendo en ruinas sus trabajos diarios. Logran, por fin, sorprenderlo en una trampa y darle muerte, dejando su cadáver aquí colgado, como testimonio de aquella proeza.

Si la leyenda resulta poco verosímil, la filosofía que encierra nos ha dado pie para tomarla como punto de partida y recordar algunos de los momentos más significativos del drama histórico que ha sufrido en su propia estructura esta catedral sin paredes", marcada siempre por el signo de la inseguridad.

Ya dijimos que gran parte de su planta está minada por hipocaustos romanos del siglo II, lo que dificultó la buena cimentación de los pilares. La acumulación de humedades y la filtración de aguas ocasionó graves inconvenientes a los maestros. Por otra parte, la mayor parte de los sillares de la catedral son de piedra de mala calidad, deleznable ante los agentes atmosféricos. Además, la sutilidad de su estilo es un desafío a la materia; los soportes son sumamente frágiles, las líneas han quedado reducidas a una depuración total, a base de experiencias muchas veces frustradas.

Éstas han sido algunas de las razones más importantes por las que, ya desde finales del siglo XIV, comenzaron a verse fallos en su arquitectura. En aquella época se resintió al hastial sur, por haberse desequilibrado los pilares torales. Hubo que construir la "silla de la reina", obra del maestro Jusquín. El año 1631 se derrumbaron parte de las bóvedas de la nave central. El Cabildo recurrió a Juan Naveda, arquitecto de Felipe IV, quien cubrió el crucero con una gran cúpula, rompiendo los contrarrestos del sistema gótico, tan distintos de los del barroco. Tanto el hastial como las capillas del sur volvieron a estar en peligro. Aquél tuvo que ser reedificado el año 1694. Quiso poner remedio a estos desastres Joaquín de Churriguera levantando cuatro grandes pináculos sobre los pilares del crucero, a principios del siglo XVIII, pero las consecuencias de esta intervención serían nefastas.

Por León fueron desfilando grandes arquitectos, como Giacomo de Pavía, mientras los males seguían agravándose. El terremoto de Lisboa del año 1755 conmovió a todo el edificio, afectando de manera especial a los maineles y a las vidrieras. El año 1830 aumentaron los desprendimientos de piedras en el hastial sur y, para salvarlo, Sánchez Pertejo reforzó los contrafuertes de toda la fachada.

El Cabildo temió un desenlace fatal, cuando el año 1857 comenzaron nuevamente a caer piedras de las bóvedas. Intervino entonces la Real Academia de San Fernando, y el Gobierno encargó las obras a Matías Laviña. Éste se dispuso a desmontar la media naranja y los cuatro pináculos que la flanqueaban, pero el peligro de un total hundimiento se hacía más inminente. A su muerte se responsabilizó de las obras Hernández Callejo, quien pretendía seguir desmontando el edificio, cuando fue cesado en el cargo. Con los proyectos de Laviña, continuó la restauración Juan Madrazo el año 1869. Éste era un gran medievalista, buen conocedor del gótico francés. Modificó notablemente la disposición de las bóvedas, volvió a rehacer desde la arcada el hastial del sur y planificó todo el templo tal y como lo encontramos hoy. Para hacernos idea de aquella situación, transcribimos un informe de la Junta General del Reino, del 25 de enero de 1876, que dice: "El centro del crucero y brazo sur, años ha desmontado y en construcción; el ático de la fachada principal o de poniente, con un desplome hacia afuera que aumenta de día en día de un modo visible; la torre Norte, desde el cuerpo de las campanas, amenazando acostarse sobre las naves de la iglesia. Sin resistencia los arbotantes para contrarrestar el empuje de las bóvedas, a causa de la descomposición de la piedra; desmoronada la cornisa de coronación por la incesante acción de los elementos; y por último, las armaduras de la cubierta de todo el edificio en completa inutilidad por efecto del tiempo y de su viciosa construcción: todo este conjunto de fatales circunstancias hace fundamentalmente temer que este edificio, maravilla del arte, admiración de propios y extraños, no sea en breve más que un montón de escombros". A Juan Madrazo le sucedió en el cargo Demetrio de los Ríos el año 1880. Purista, como el anterior, continuó dando a la catedral el aspecto primitivo, según su pensamiento racionalista, y desmontó el hastial occidental, que había sido hecho por Juan López y Juan de Badajoz el Mozo, en el siglo XVI. A su muerte fue nombrado arquitecto de la catedral Juan Bautista Lázaro, que concluyó los trabajos de restauración arquitectónica en la mayor parte del edificio, y el año 1895 emprendió la ardua tarea de recomponer las vidrieras. Estas llevaban varios años desmontadas y almacenadas, con grave deterioro. Fue ayudado por su colaborador, Juan Crisóstomo Torbado.

El 27 de mayo de 1966 un incendio arrasó toda la techumbre de las naves altas.

En las últimas décadas se está trabajando con gran intensidad en el tratamiento de la piedra, sin que haya transcurrido el tiempo suficiente para acreditar la eficacia de estos intentos. Por ello nos preguntamos: ¿Ha muerto, de verdad, el topo de la Catedral?

lunes, 26 de abril de 2010

ZEUS Rey de reyes


DIOSES DEL OLIMPO

La Mitología griega son creencias y rituales de los antiguos griegos, cuya civilización se fue configurando hacia el año 2000 a.C. Consiste principalmente en un cuerpo de diversas historias y leyendas sobre una gran variedad de dioses. Se desarrolló plenamente alrededor del año 700 a.C. Por esa fecha aparecieron tres colecciones clásicas de mitos: la Teogonía del poeta Hesíodo y la Iliada y la Odisea del poeta Homero.

La mitología griega tiene varios rasgos distintivos. Los dioses griegos se parecen exteriormente a los seres humanos y revelan también sentimientos humanos. A diferencia de otras religiones antiguas como el hinduismo o el judaísmo, la mitología griega no incluye revelaciones especiales o enseñanzas espirituales.

Los griegos alcanzaron tan alto grado de desarrollo en el arte, la cultura y la ciencia que hoy en día seguimos usando palabras y términos científicos que los griegos crearon ¡hace veinticinco siglos!. Pero la gran contribución de los griegos al pensamiento moderno fue la idea de que lo más importante era el hombre (el ser humano). Como consecuencia del pensamiento griego y de su organización política surgió en Grecia el tesoro más preciado de la civilización actual: la democracia.

Los dioses de Grecia eran reflejo de su cultura y de su forma de vida. Los griegos eran gentes del Mediterráneo y se pasaban todo el día en la plaza pública hablando, pensando, discutiendo y divirtiéndose. No creían en un solo dios, para ellos existían muchos dioses, uno para cada cosa de la vida, y si no tenían un dios para algo lo inventaban. Así había dioses para la música, la poesía, la literatura, los negocios, la agricultura, la guerra, los mares, las frutas, la sabiduría, la medicina, el amor, la belleza, la caza, el hogar, ...
Respetaban, temían y hacían sacrificios a sus dioses pero, al mismo tiempo, se reían de ellos y les criticaban sus vicios y defectos. Los dioses y diosas del Olimpo fueron doce en total, pero además existía una amplia corte con variedad de dioses menores, y de semidioses, hijos nacidos de la unión entre los dioses y los humanos. Los dioses saciaban su sed con néctar, una bebida dulce hecha con miel fermentada, y comían ambrosía, una mezcla cruda de agua, miel, aceite de oliva, queso y cebada (pruébalo y subirás a los cielos). La ternera y el cordero eran, también, sus alimentos favoritos. Los mortales solo debían comer esas carnes después de ofrecerlas a los dioses en sacrificio.

Los doce dioses principales vivían en un gigantesco palacio situado en Monte Olimpo de Grecia. El palacio fue construido por los cíclopes, enormes seres dotados de fuerza enorme y con un solo ojo. Ignoramos como pudieron realizar tan magna obra con su sentido de la perspectiva.

ZEUS Dios supremo de los dioses. Su nombre "el radiante" lo relaciona con los cultos del firmamento luminoso. La naturaleza y el devenir del cosmos están sometidos a Zeus (desataba tormentas, hacía caer el rayo), así como la armonía y el orden social: los reyes y soberanos reciben de él su poder y a él deben rendir cuentas. Incluso era el consejero y el protector de la Asamblea popular y el defensor de todos los juramentos. Sólo las Moiras, el destino o la fatalidad, hijas de la necesidad se sustraen a su poder. Los lugares de culto más importantes eran Dodone y Olimpia. Los Juegos Olímpicos y los Nemeos estaban dedicados a esta divinidad Los atributos propios del Dios son el rayo , el Águila y el cetro.

HERA Es la diosa principal de los griegos, hija de Cronos y de Rea y a la vez, hermana y esposa de Zeus. Era la protectora del matrimonio y la maternidad. Sus atributos son el cuervo, el pavo real y la granada.

ATENEA Diosa de la sabiduría, e la inteligencia y de las artes, hija de Zeus y Metis, nació de la cabeza de su padre totalmente armada. Velaba las leyes y protegía la justicia, así como estaba a su cargo todo aquello que fuera símbolo de lo civilizado: arado, fuego, bordados, etc. El olivo, el búho, el gallo y la serpiente estuvieron consagrados a esta diosa, que era especialmente venerada en Atenas, lugar donde se celebraban cada cuatro años las fiestas de las Panateneas. Normalmente se la representa como a una joven guerrera armada de lanza y escudo y tocada con casco.

AFRODITA
Diosa griega de la belleza y de la voluptuosidad nacida de la espuma de mar fecundada por los genitales castrados de Urano.

ARES
Hijo de Zeus y Hera, es el dios de la guerra, de la combatividad y la crueldad. Le acompañan siempre Deimos (el terror) y Fobos (el miedo). Tuvo amores con Afrodita. Se le representa como un temible guerrero con escudo y casco.

HERMES Dios griego de todo cuanto requiere habilidad y astucia. Hijo de Zeus y Maya, fue el mensajero de los dioses, dios del comercio, de los ladrones , los tramposos y los viajeros. Inventó la lira, los pesos y medidas y los deportes. Se le representa con un manto de viaje y sandalias o talones alados. También como pastor.

HEFESTO
Dios griego del fuego y de los metales, hijo de Zeus y Hera. Su forja era prodigiosa y realizó numerables armas y armaduras para distintos dioses: el tridente de Poseidón, el cetro de Zeus, el escudo de Heracles, etc. Se le representa en la fragua o portando sus herramientas.

HESTIA
Hermana de Zeus. Diosa doméstica. Protectora del hogar y del fuego sagrado.

POSEIDÓN
Dios del agua, especialmente del mar, pero también de ríos, arroyos, lagos, manantiales y fuentes, era uno de los grandes dioses del Olimpo. De la misma manera que los dioses Zeus y Hades, habían nacido de la pareja Cronos y Rea, siendo, según la tradición, e1 mayor de los tres hermanos, aunque posteriormente, en virtud siempre del antropomorfismo, se consideraba a Zeus como e1 primogénito, Corno ya es sabido, después de ser vencidos los Titanes y Gigantes y al hacer el reparto del mundo, botín obtenido con la victoria, a Poseidón le correspondió la soberanía de todo el elemento líquido, fuese cual fuese su origen.

HADES
Dios griego del mundo subterráneo o del reino de los muertos así como dueño de todas las riquezas del interior de la tierra, por lo que se le llamaba también Plutón (pluto=riqueza). Se le representa con los cabellos y barbas largas, portando en la mano un bastón rematado con la cabeza de un águila y, a veces, sosteniendo en sus manos la copa de la abundancia.

APOLO
Hijo de Zeus y de Leto, era primitivamente un dios solar. Era considerado como el dios del bien, del orden y de la belleza, por lo que también regía la música y la poesía. Era también el dios de la medicina y el padre de Esculapio. Era venerado en Delfos, donde su oráculo reveló con frecuencia las voluntades divinas. Se le representa a veces con una flauta o con una lira, o como un arquero.

ARTEMISA
Hija de Zeus y Leto y hermana gemela de Apolo, Artemisa gobernaba los bosques y los animales. Se relaciona con el culto lunar y con la protección de los embarazos. Su castigo era temido. Se la representa como arquera y también con una media luna en los cabellos.

DEMETER
Diosa griega de la fertilidad, de las cosechas y de la agricultura, hija de Cronos. La muerte y el renacer de las estaciones están ligadas a su figura a través del mito de Perséfone, su hija raptada por Hades. En su honor tenían lugar las fiestas de las Tesmosforias, celebradas principalmente por mujeres. Se la representa como a una mujer sobriamente vestida y coronada de espigas que porta una antorcha en la mano derecha y un haz de espigas en la izquierda.

DIONISIOS
Dios griego del vino, la embriaguez nacido del muslo de Zeus.

jueves, 22 de abril de 2010

HISTORIA DE NUESTRA COMUNIDAD


El 23 de abril se celebra el Día de Castilla y León en la localidad de Villalar de los Comuneros. Este día se conmemora el aniversario de la batalla de Villalar.

Para conocer su origen es necesario remontarse a varios siglos atrás. Fue en el año 1517 cuando Carlos I fue nombrado rey de España, llevando a cabo una política que empezó a generar un malestar generalizado en Castilla. Este malestar popular culminaría con la sublevación de los comuneros castellanos en el año 1521, hecho que se recuerda el día en el cual se celebra la fiesta de Castilla y León.

El 23 de abril de aquel año el ejercito comunero fue vencido por las tropas imperiales y, al día siguiente, los cabecillas de la rebelión fueron decapitados en la plaza de Villalar. Hoy día existe en la Plaza Mayor de esta localidad un obelisco donde se halla la piedra en la que decapitaron a los comuneros.

La guerra de los Comuneros


La batalla de Villalar no fue una gran batalla, pero la guerra de los Comuneros tuvo una gran importancia al ser la última revolución de la baja Edad Media o la primera revolución moderna.
Tras el fallecimiento de Fernando el Católico y la regencia del cardenal Cisneros, llega a España Carlos I, nieto de Fernando, en 1517. Un monarca de 17 años criado en la Corte de Gante que desconoce el idioma y las costumbres del paí­s que va a gobernar.

Se encuentra con un territorio sangrado económicamente para mantener el poder en el exterior. La nobleza revuelta para recuperar el poder perdido en época de los Reyes Católicos y los burgueses laneros (la lana era el recurso más importante en esta época) enfrentaba a los que querí­an exportar toda a Flandes y los manufactureros textiles querí­an que se quedara en Castilla.


La principal idea de Carlos I para Castilla era que financiase su nombramiento como Emperador del Sacro Imperio Romano, por lo que decidió subir los impuestos y rodearse de flamencos que controlan la corte. ésto encrespó los ánimos de los castellanos. En 1920 parte hacia Aquisgrán para ser nombrado Emperador, con los bolsillos llenos para pagar favores, y deja como regente a Adriano de Utrech (nombrado arzobispo de Toledo).


Este mismo año estalla la revuelta en Toledo, pero las ciudades castellanas se unen rápidamente (Ávila, Segovia, Salamanca, Palencia, Burgos, Toro, Medina del Campo, etc.). El 29 de julio de forma en Ávila la Santa Junta donde se nombra comandante de las tropas al toledano Juan Padilla. La primera idea de los comuneros es buscar un sustituto al emperador Carlos y piensan en su madre, Juana “la loca”. Se trasladan a Tordesillas donde está recluida. Existen dos versiones de la negativa de Juana: una que se negó para evitar un derramamiento de sangre entre las dos facciones y otra que comprobaron que efectivamente estaba loca de verdad. El caso es que se negó y los comuneros pensaron en forzar una negociación con el emperador para bajar los impuestos, que los puestos de comendadores o corregidores fueran elegidos por ellos y los flamencos dejaran España. Al principio los comuneros, con un pequeño ejército, y los partidarios del emperador, desorganizados, no entablaron batallas directas si no escaramuzas.


Ocurre un hecho importante en este momento y es que los nobles deciden echar marcha atrás y se unen a los imperiales, ya que al sublevarse también los campesinos pueden perder más poder que el que intentan recuperar. Tienen un poderoso y numeroso ejército.
En diciembre los imperialistas toman Tordesillas y la Junta huye, más tarde también cae Burgos. Pero Juan Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado devuelven el golpe y toman Torrelobatón donde se fortifican. Las tropas imperialistas se agrupan y los comuneros (unos 6.000 hombres) huyen para refugiarse en Toro. El conde de Haro (al frente de las tropas imperialistas) manda su numerosa caballerí­a para darles caza, son interceptados en Villalar (el 23 de abril) y son arrasados sin poder defenderse. Unos mil comuneros fallecen en la batalla y los tres cabecillas (Padilla, Bravo y Maldonado) son ejecutados tras un juicio sumarí­simo.

Esta es nuestra historia y así os la hemos contado